Todos los días escuchamos comentarios que nos hacen saber que las versiones reales de equipos son mejores que las virtuales. En paralelo, aunque es cierto que no con tanta asiduidad, apreciamos otros comentarios acerca de los beneficios de construir guitarras eléctricas con madera de caoba porque suena mejor que la de nogal. Por supuesto, no comparto la línea de pensamiento de ninguno de los dos campos, y por eso me contacté con un prestigioso luthier para que me brinde su opinión acerca de este tipo de aseveraciones. En lo que respecta a la comparación real/virtual, mi opinión se basa en mi experiencia.

 

 

¿Mundo real o virtual?
Dejando de lado si una versión virtual suena mejor que una real, me pregunto si tiene sentido plantear esa pregunta. ¿Tiene sentido preguntarse si un vinilo se escucha mejor que un CD? Sabemos que el vinilo es el medio de reproducción real, pero ¿podemos decir que es mejor cuando después de un tiempo, el ruido de sus clics y pops es tan molesto que no deja apreciar detalles?
Supongamos por un momento que una versión virtual de un determinado procesador – versión virtual que ya ofrece un excelente sonido – suena diferente o “peor” que la versión real; ¿tiene sentido buscar alguna diferencia entre ambas cuando la versión virtual ya consigue resultados sorprendentes, brindando, además, todas las posibilidades que ofrece un software en comparación con un módulo hardware?
No estamos hablando de escuchar en directo, a través de un pequeño altavoz de 5” en comparación a hacerlo con un sistema line array con subwoofers. Estamos hablando de sutilezas a las que aún dos oídos entrenados, responden de manera diferente.

 

Sinceramente, estoy un poco cansado de las personas que han desarrollado oídos biónicos – se acuerdan de la serie de TV “La Mujer Biónica” – y que dicen escuchar cosas que sólo ellos perciben.
Por un lado, las comparaciones entre el sonido de un ampli real y uno virtual; después la balanza se prepara para los procesadores reales y virtuales.
Es muy difícil realizar una comparación más o menos objetiva cuando ambas escuchas se realizan en diferentes condiciones o contextos. Por ejemplo, no puedo decir que la versión real de un amplificador Fender suena mejor que la versión desarrollada por IK Multimedia, cuando escucho el sonido de la guitarra saliendo directamente del amplificador real, y cuando escucho la misma guitarra procesada por AmpliTube Fender pero saliendo de monitores de estudio. Aunque se trate de los mejores monitores de estudio, la comparación no tiene valor ya que son situaciones diferentes. Una cosa es oír una guitarra saliendo de un amplificador de guitarra y otra cosa es escuchar la guitarra saliendo de un par de monitores.
Para realizar una comparación más objetiva deberíamos dividir la señal de la guitarra en dos caminos, enviando una ruta hacia el ampli y otra a la tarjeta de audio. Luego, deberíamos capturar el sonido del amplificador real empleando uno de los micrófonos modelados por AmpliTube Fender, y pasar la señal por la misma consola en la que tenemos conectados los monitores. Luego, la comparación debería realizarse escuchando la misma frase grabada por las dos rutas diferentes, empleando los mismos monitores de estudio.
En ese contexto, me gustaría sentar de espaldas al músico que asevera que el ampli real es mejor que el virtual. Con absoluta seguridad puedo decir que encontraríamos un elevadísimo porcentaje de decisiones equivocadas.
En todo caso, y suponiendo que un músico puede identificar en el 100% de las oportunidades, el sonido del ampli real, ¿tiene sentido plantear esa comparación cuando el sonido de AmpliTube Fender es excelente? ¿Puede alguien decir que por grabar con una versión real de un ampli la canción tendrá más fuerza? Por favor, dejemos de querer tomar el protagonismo que sólo tiene la combinación de melodía, armonía y ritmo. Como menciono habitualmente, el solo de “Comfortably Numb” hubiese tenido el mismo impacto si Gilmour lo grababa tocando con un Marshall, Hiwatt, Peavey, Mesa Boogie, AmpliTubeFender, u otro amplificador. ¿Qué importancia tiene comparar cuando nadie estaría pensando en una diferencia de sonido? Una persona tiene que ser muy complicada para decir ante un solo espectacular: “eso se hubiese escuchado mejor en una Les Paul”.
Queda claro que no estoy hablando de la importancia de crear un sonido; ese es el elemento principal. Mi punto aquí es evitar perder tiempo en vanas comparaciones que aportan muy poco a la música.

 

Maderas y terminaciones
Guitarras eléctricas de nogal, caoba, arce, fresno (ash), entre otras maderas. Los fanáticos de determinadas maderas esgrimen argumentos con los que intentan explicar que algunas de ellas son mejores que otras sin tener en cuenta la electrónica. Incluso encontramos historias acerca de materiales de terminación que alteraban el sonido de la guitarra. ¿Son comentarios basados en conocimientos técnicos o sólo aseveraciones de fanáticos que intentan aumentar su autoestima ante otras personas?
Las respuestas del luthier que consulté, que dicho sea de paso, tiene una experiencia de más de 20 años, con instrumentos utilizados por prestigiosos músicos, no dejaron dudas.

 

Mis preguntas directas estaban relacionadas con la posibilidad de que la terminación de la madera en una guitarra eléctrica podría modificar el sonido, y también con la utilización de determinadas maderas. Su respuesta fue contundente: él nunca pudo escuchar diferencia alguna provocada por los materiales utilizados en la terminación. Me comentó que ese fenómeno puede producirse en un violín pero nunca pudo comprobarlo en guitarras eléctricas macizas. Para comprobarlo realizó pruebas a ciegas con varias personas y obtuvo los mismos resultados.

 

Con respecto a determinadas maderas, me comentó lo que ya sabemos: ninguna madera asegura el éxito de sonido para un instrumento. Su opinión es que las maderas son adecuadas cuando se las combina con los elementos adecuados. Además, nunca debe dejarse de lado al componente más importante: el músico. Seguramente, una guitarra mediocre en manos de Eric Clapton se escuchará muy bien.
Son conocidos los comentarios acerca de la famosa guitarra de Brian May – construida con madera que encontró en su casa – que señalan que los materiales utilizados no son los más adecuados para construir una guitarra; sin embargo, los resultados son ampliamente conocidos.

 

¿Dónde están entonces los que aseveran que determinada madera es mejor que otra? En este aspecto, como en el anterior con los procesadores virtuales, hay algo fundamental que nunca debemos dejar de lado: el talento del músico para utilizar sus herramientas.

 

Propongo que en lugar de perder tiempo buscando comparar si esto suena mejor que aquello, lo utilicemos para desarrollar el mejor sonido que podamos con nuestro instrumento o procesador.

 

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